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¿Te acusan las palabras?

“ Entrañable lector, Érase una vez, lo que sea”.

Son muchas las reglas que nos imponen disfrazadas de respeto a la hora de hablar en público, comunicarnos en redes.

Este es el reto que enfrenta todo aquel que desea surgir en las redes sociales.

Pero bueno, ¿Para qué surgir en las redes sociales?

La idea de generar contenidos es una tarea dura, y siempre nos veremos confrontados ante la insaciable necesidad de estar presentes para vencer la letal unión de un parpadeo y un desliz de dedo para pasar al nuevo post.

Estos retos son los que nos deberían hacer pensar o replantear las razones por las cuales llegamos a estar presentes en redes sociales, sitios web, blogs, etc.

Creo que todos deberíamos mantener en mente que toda expresión comunicativa es un arte y no se debe apresurar ni limitar a reglas que destruyen la creatividad. Pienso que todos los medios que tenemos hoy deberían funcionar como herramientas para generar mayor y mejor contenido. No un contenido vacío que solo busca generar unos cuantos likes.

Traigo a tema nuestros antepasados, quienes generaron escritos valiosísimos en cultura e historia, y ¿Cómo sería nuestra sociedad si ellos se hubiesen limitado a plasmar sus ideas según el criterio ajeno?

No importa cuanto generemos de contenido hoy día, si en un segundo somos olvidados, sí hoy día las expresiones artísticas se limitan a ovaciones cibernéticas de poca honestidad.

Y no quisiera que este escrito se interprete como un texto negativo o de resentimiento. Simplemente quisiera generar un poco de conciencia en que todas las cosas se deben realizar con dedicación y respeto hacia quienes las reciban, pero eso si se deben hacer según al uso que vayan a tener.

Por ejemplo, no podemos serruchar madera con un martillo, cada cosa en lo suyo. Así es la información, ese detalle es el que debemos cuidar a la hora de postear un contenido. No todo se elige al a suerte, debe haber una intención clara.

Me explico: este blog por ejemplo está dedicado a personas que no tienen tiempo para un tema de conversación en persona, pero se habla cierto tema y se pasa un rato ameno, es decir la idea es que quienes lean este blog lo vean como un tema de conversación posible en un café o en los famosos ratos de reunión que llamamos “arreglar el mundo”.

Un ejercicio que planteo para postear cosas a conciencia y con respeto es volver a las bases de la comunicación. Pensar en un emisor y un receptor. Al visualizarnos frente a cada lector como si estuviesen frente a nosotros y teniendo claro el mensaje que diremos entonces sabremos cual es la razón por la que le hablamos y nos ayudará así a definir el tono con el cual hablaremos.

Otra cosa por pensar es que en la vida real no estamos con una persona hablando y de un pronto a otro le decimos de 10 a 15 veces que eso no es lo que deseamos decir.

Creo que el repensar demasiado las cosas quita la verdadera intención del mensaje. Ya prácticamente para cerrar tema, diría que el mensaje es ponerse en los zapatos de quien lo recibe, y saber que las reglas que deben liderar son las del respeto y gusto por llevar un mensaje ameno que cause buenas emociones en quien vea el contenido que llegue a estar presente en la web.

Te invito a postear como si fuera una tarjeta a un ser querido a quien dedicas unas palabras. No pienses como si fueran unas preguntas de examen que el cruel profesor juzgará con todo rigor.

Empecemos a disfrutar la comunicación.

Carlos Corrales Salazar.

LA OPINION AJENA ¿UN RIVAL?

La opinión ajena puede tener un impacto emocional en nosotros y, en algunos casos, puede afectarnos de manera negativa, pero no necesariamente debe “destruirnos”. La influencia de la opinión de los demás en nuestra vida depende de varios factores, incluyendo nuestra propia autoestima, confianza en nosotros mismos, y la importancia que le demos a esas opiniones.

Aquí hay algunas razones por las cuales la opinión ajena puede afectarnos de manera negativa:

  1. Autoestima: Si tenemos una autoestima baja, somos más propensos a dar un valor desmedido a la opinión de los demás y a sentirnos afectados por críticas o comentarios negativos.
  2. Necesidad de aprobación: Si tenemos una fuerte necesidad de ser aceptados o aprobados por los demás, podemos ser vulnerables a la influencia de las opiniones ajenas y a sentirnos mal si no obtenemos esa aprobación.
  3. Sensibilidad emocional: Algunas personas son naturalmente más sensibles emocionalmente y pueden ser más susceptibles a las opiniones negativas de los demás.
  4. Importancia personal: Si la opinión de alguien cercano o de alguien a quien respetamos mucho tiene un impacto negativo en nosotros, puede ser especialmente doloroso.

Es importante recordar que no todas las opiniones ajenas son válidas o relevantes. Cada persona tiene sus propios prejuicios, perspectivas y experiencias, y lo que alguien opina sobre nosotros no siempre refleja quiénes somos realmente.

Para protegernos de la influencia destructiva de las opiniones ajenas, es importante desarrollar una autoestima saludable, aprender a confiar en nosotros mismos y cultivar la habilidad de discernir cuáles opiniones son valiosas y cuáles no lo son. También es útil recordar que el autoconcepto y la autovaloración deben provenir en gran medida de nuestro propio juicio y autoevaluación en lugar de depender en exceso de la aprobación externa. Buscar apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental también puede ser beneficioso si te sientes abrumado por la opinión de los demás.

This Post Has One Comment

  1. Jose Quesada

    Una reflexión muy acertada para estos tiempos tan superficiales y sobre todo de momentos tan cortos y pasajeros. Hagamos un poco más de esfuerzo para generarle valor a quienes reciben nuestros mensajes.

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